By

Confiado o confianzudo

Sugerencia de escritura del día
¿Cuál es la mejor forma de ganar confianza en ti?

Desde niño he circulado por la vida bajo la mira del filtro social femenino. Si no era abuela, era mami, o alguna novia, o una amiga. Es que los hombres no hablan con los mismos gestos y no hemos desarrollado la técnica de abrir los ojos bien grandes cuando uno va a decir o a hacer algo estúpido.

English here / Français ici

Con los años, he descubierto que la confianza y la torpeza social suelen parecer exactamente la misma cosa hasta que alguien te explica la diferencia, pero ese alguien debe ser mujer. No soy un feminista ni machista, creo yo. Creo que eso no tiene nada que ver con mi argumento. Hablo más bien de la capacidad emocional del género a la cual muchos hombres parecemos ser inmunes. No digo que seamos neandertales sin concepto, aunque tengo varios amigos que luchan por demostrar lo contrario. No obstante, durante mis estudios de lingüística, me encontré con varias teorías que otorgaban a la mujer un papel fundamental en la evolución del lenguaje. No sé si inventaron el idioma, pero viendo la cantidad de veces que me han explicado lo que quise decir, empiezo a sospechar que algo de razón tenían.

De hecho, si escribo rápido este artículo es porque la presencia de mi esposa, a la que le dí el trabajo de traductor social , es escasa y puedo autoeditarme sin su tutela. Creo que hasta el momento no he defraudado y la gente sigue leyendo. Debo sentirme orgullos aunque muchas veces no sé si soy confiado o confianzudo y la diferencia parece ser de unos pocos segundos y de si ella está presente para detenerme.

No, Lesly, no es normal decirle al cajero que tiene los ojos bonitos.
No, Lesly, no es normal hacer muecas en una gala donde todos hablan de temas serios.
No, Lesly, no es normal analizar a todo el mundo como si fueras un documental de National Geographic.
No, Lesly, no es normal responder con total honestidad cuando la pregunta claramente era una cortesía.
No, Lesly, no es normal decir «interesante teoría» cuando alguien te cuenta su religión.
O corregir la gramática de una discusión familiar, o preguntarle a alguien qué evidencia tiene para respaldar un presentimiento.
Ni preguntarle a una persona cómo sabe que está enamorada, ni mucho menos preguntarle a alguien si quiere la verdad o una respuesta socialmente aceptable antes de contestarle.

Después de años de entrenamiento, ya no sé si mi esposa me protege de la sociedad o a la sociedad de mí. La diferencia, aparentemente, también es cuestión de unos pocos segundos. Para mi lo que ella y muchos definen normal se me hace aburrido y no digno de conversación. La normalidad parece ser variable, como una mira en movimiento que cambia de ángulo según convenga. Así, sanos parecen cuerdos, cuerdos parecen sanos. Es como leer El amor en tiempos de Cólera mientras te tomas un vaso gigante de limonada. O te excitas o te duermes.

Hemos tenido varias conversaciones con amigos que claramente eran muy religiosos o espirituales. Aún no entiendo la diferencia entre los dos términos que acabo de mencionar. Una vez, una amiga me prometió que iba a ver números repetidos, ya que su creencia en la numerología valía la pena. Sin embargo, yo le dije que era muy posible que pasara, ya que vivimos en calles enumeradas.

La respuesta desató un debate sobre las coincidencias y la energía cósmica, hasta justificar creer en Dios por la historia de algún sobreviviente de cáncer. A este también le dije que no entendía cómo podíamos venerar a un Dios que da y quita la enfermedad para incitar al rezo y luego a la creencia absoluta.

No fui muy popular.

Entonces, no tendría respuesta de como ganar confianza, creo que sería más como no meter la pata. Quizás la confianza no consiste en evitar los errores sociales. Quizás consiste en sobrevivirlos, pedir disculpas cuando hace falta y seguir haciendo preguntas incómodas.

Previous/Next

Deja un comentario